1. Se abre el telón…

Fue hace unos cuatro meses, cuando, aprovechando un espectáculo de humor del bueno (de esos que dices: ‘¡pero si no hago más que reírme, y sin darme cuenta!’ ), pude disfrutar de la rehabilitación del interior de ‘El Teatro Campos Elíseos’  (oficialmente hoy llamado Arteria Teatro Campos Elíseos Antzokia)
El exterior ya lo tenía más que ‘admirado/cotilleado’ en sus distintas fases. Ya ni recuerdo las veces que he podido pasar por la calle Bertendona , para ver la evolución de la ardua tarea de restauración de la impresionante fachada obra de Jean Baptiste Darroquy y  cerámicas de Daniel Zuloaga. Cuando, por fin, quitaron la lona publicitaria que cubría la fachada modernista… ¡fue un gran día! 😉
imagen: elcorreo.es

Antes de que la fundación Labein-Tecnalia, el estudio de arquitectura Santiago Fajardo (como arquitecto representante de la sgae) y los arquitectos municipales acometieran esta última rehabilitación (2004-2011), fueron muchos los que intervinieron en el diseño del teatro a lo largo de su historia. Por orden cronológico desde 1902: Alfredo Acebal, Félix Agüero, Rufino y Pedro Basáñez, y Jesús Aldama.
El ‘Teatro Campos’, es un teatro ‘a la italiana’,  de esos que ‘sabes que te sientes en  un teatro’ nada más entrar en su sala escénica…
Mediante la restauración, se han recuperado sus elementos más importantes: la fachadala sala y la estructura original, siempre respetando su personalidad, y esa atmósfera tan elegante, propia del ‘art noveau’.
La ampliación ha permitido incrementar su superficie inicial de 5000m2 en 2300 m2, necesarios para desarrollar las actividades; con unas instalaciones dotadas de un alto nivel tecnológico.

Adelante, se abre el telón…

 

2. Jean Baptiste Darroquy

Este vasco-francés, fue el artista de la magnífica fachada modernista del ‘Teatro Campos Elíseos’ (1902) con motivos de naturaleza, animales fantásticos y decoración cerámica (obra de Daniel Zuloaga). La fachada es la cara y la imagen del teatro, ya que esta arquitectura tiene cierto carácter escénico, con ese estilo ‘art noveau’.

fotografía y composición: reharq*
En reharq.com, nos apena no tener más perspectiva para estudiar y disfrutar la fachada, parece como escondida dentro del ensanche de la ciudad. Es como si se mereciera más ‘aire’, más ‘oxígeno’ para que ‘se luciera’ aún más. Pero esto no fue siempre así, la calle Bertendona no siempre estuvo llena de tráfico, tal y como muestra esta imagen (imagen preciosa, por otra parte…).
Imagen: elcorreo.es

 

Y es que, más que una edificio es un monumento, (y no lo digo sólo yo…) ya que en 1977 fue declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de monumento. Además, y como comentario más anecdótico, formó parte de la selección de sellos de arquitectura en junio de 2006.Fue en la segunda fase de la rehabilitación del teatro cuando se llevó a cabo la recuperación integral de la fachada (durante aproximadamente año y medio). Pese a la limpieza a la que fue sometida en 1997, su aspecto requería de un restauración debido a la oxidación, la corrosión, las fisuras, las eflorescencias, pátina negra…

Las dimisiones del teatro han debido adaptarse a las nuevas prestaciones del edificio. El teatro fue perdiendo (vendiendo) superficie en diversas segregaciones a lo largo de su historia; y dado que se encuentra entre medianeras, la ampliación debió llevarse a cabo ‘en vertical’ mediante excavaciones y añadido de un volumen superior rematado por una cubierta de cobre; y el levante en uno de sus lados.
fotografía: reharq*
De este modo, se alteró su alzado considerablemente, pero el gesto de retranqueo de las ampliaciones, situándolas en un segundo plano de fachada y con materiales lo más livianos posibles (muro cortina), ha hecho que la ampliación reste el menor protagonismo posible a la fachada original. Además, esta ‘transparencia’ le da ‘ese toque’ de frescura y renovación.

 3. Entre bambalinas.

Sean todos bienvenidos al interior del Teatro.
Si os hablo con sinceridad, hubo algo que ‘me chirrió’ a la vista (¡aunque no por ello me disgustó!) nada más entrar, por primera vez, en la sala escénica tras la rehabilitación:

¿y ese color verde?

imagen: elcorreo.es

Lo cierto es que me había imaginado una sala de granates y dorados brillantes (de ahí el shock… ). Cuando supe que la rehabilitación había sido totalmente fiel a su decoración pictórica y a los cromatismos de la época (1902); y que desde entonces, hasta ocho capas de pintura de distintos colores se habían superpuesto sobre las paredes de la sala… me pareció tan fascinante el argumento y la idea de ‘volver a los orígenes’, que aquel ‘color verde’, dejó de ‘chirriarme’ a la vista ipso facto.
Me comentaron que antes del último cierre del teatro, sus paredes sí eran granates. Yo no tuve ‘la suerte’ de verlo antes de la rehabilitación; ya que en los tiempos en los que la curiosidad por estos edificios y sus espectáculos ‘crecía en mí’, yo estaba en mi adorada San Sebastián.

Allí pude visitar en numerosas ocasiones, antes y después de su rehabilitación, el “Teatro Victoria Eugenia”. Si el tiempo me acompaña (y no me refiero al meteorológico…) me encantaría estudiarlo y hablaros (escribiros) de él en el blog.

La rehabilitación del teatro Campos, fue de ‘gran envergadura’.
Donde realmente se llevó a cabo una difícil intervención fue en la estructura, entre otras acciones (ver la interesantísima entrevista a Eloy Martínez Vivas), hubo que renovar y/o reforzar algunas de las piezas afectadas por la corrosión (se descubrió que la estructura era de acero cubierta de yeso y que éste llegó a oxidarla) y dimensionar una nueva estructura que ‘soportara’ las ampliaciones del nuevo teatro. Así, por ejemplo, se reforzó la estructura adintelada de grandes celosías metálicas construida por Jesús Aldama en 1992 para la ampliación en vertical sobre la cúpula.

También me gustaría destacar que tuvo cierta complicación adaptar un edificio bicentenario a las exigencias de seguridad actuales.

Durante el transcurso de las obras surgieron, además, dificultades técnicas «imprevistas» en el proyecto inicial, como, por ejemplo, el momento (apenas dos años antes de la inaguración) en el que ‘se pudo reformar’ la espectacular cúpula que preside la sala de butacas.

Como ya ocurría antiguamente, el patio de butacas podrá quitarse, pero en post de la tecnología, ahora, los butacas estarán automatizadas. Así, el escenario podrá ‘invadir’ parcial o totalmente las localidades, proporcionando a la sala una gran polivalencia. Os muestro un vídeo (‘13 segunditos de nada’) de la empresa que llevó a cabo la instalación de estas ‘butacas retráctiles:
Además, un ‘peine robotizado’ permitirá controlar a distancia los elementos escenográficos y los sistemas de iluminación, favoreciendo el aprovechamiento del espacio.
¡Y por fin, el 11 de Marzo de 2011 el ahora ya ‘Arteria Teatro Campos Elíseos Antzokia’, abrió sus puertas¡
Ay… pero después de inauguraciones varias y bastantes conciertos/espectáculos, las quejas de los vecinos, por superar los decibelios permitidos no se hicieron esperar (si ya hemos comentado antes que “[…] tuvo cierta complicación adaptar un edificio bicentenario a las exigencias de seguridad actuales.”).
La solución que el director del Teatro apuntó, antes de colgar el cartel de ‘cerrado por obras’, fue imponer unos ‘limitadores de sonido’; razón por la cual algunos grupos de música decidieron actuar en otras salas de la capital.

Además, también ha propuesto potenciar los conciertos ‘a capela’… mira oye, como en 1902…

 

 

4. Entrevista con Eloy Martínez Vivas.

En reharq.com hemos tenido la suerte de contar con Eloy Martínez Vivas, responsable de Seguridad y Salud de la rehabilitación del Teatro.
Durante la redacción de este post sobre el “Teatro Campos Elíseos” fueron muchas la curiosidades y preguntas técnicas que se nos planteron. La tarde que quedamos con Eloy, para proponerle esta pequeña entrevista se nos quedó corta… ¡cuántas historias apasionantemente técnicas y apasionantemente anecdóticas ha encerrado esta rehabilitación!
Como introducción, ¿cómo fue, a grandes rasgos, la rehabilitación?
La rehabilitación del teatro se llevó a acabo en tres fases:
Primera fase: apuntalamiento y derribo de parte del área colindante con el número 5. El anfiteatro y todos los palcos de esta zona del teatro quedaron apuntalados.
Segunda fase: consiste en la excavación bajo la cota de calle y la realización de la estructura de hormigón del ‘añadido lateral del teatro’ (siete pisos), donde se ubicarán las oficinas de la sgae (antes sitas en la Gran Vía).
Tercera fase: la rehabilitación del Teatro propiamente dicha.
Seguimos por dónde siempre se debe empezar: ‘por los cimientos’. ¿Cómo os encontrasteis la cimentación?
La cimentación fue algo espectacular: las zapatas de la mayoría de los pilares eran troncocónicas, de altura de 1,5 m (base inferior de 2×2 m y superior 0.60×0.60m), sobre ésta dos piedras de unos de 0.10m y 0.15m de altura. Sobre esta última el anclaje con el pilar metálico.
Había relleno y capa de arcilla compacta en muy buenas condiciones donde se apoyaban todos los pilares; y muro de ladrillo perimetral, excepto en la fachada, que era muro de carga.
Y… ¿cómo se reforzó?
Durante un año, debido a que la altura libre hasta los techos de los palcos era insuficiente para trabajar con maquinaria pesada/grande, se micropilotaron todas la zapatas (dos por zapata).
Después, se apantalló toda la zona de escenario y butacas de patio, llegando hasta la roca (a unos 7 metros de profundidad desde la cota inicial).
Todas las zapatas se tuvieron que picar, y por parejas de pilar, una vez apuntaladas, se ponían los gatos hidráulicos, se cortaba el pilar antiguo, y se sustituía por un pilar nuevo de hormigón y luego se restituía. Todas estas maniobras se complicaban debido al poco espacio que había libre: la propia estructura, las pantalladoras, el depósito de agua requerido (30.000 litros de agua), y unas 70 personas trabajando a la vez… Por lo que fue una labor técnicamente muy difícil, casi de artesanía, y muy complicada desde el punto de vista de la Seguridad.
¿Cómo afectó al ‘ritmo lógico de la obras’ que el Teatro esté catalogado como monumento histórico artístico?
La cúpula, parte de los palcos, el proscenio, y el escenario, dado que, como bien dices, está catalogado como monumento, ‘no se podía tocar’. Debido a los problemas de humedad que había sufrido la cúpula tiempo atrás, se debía reformar, ya que el yeso aplicado sobre las tablillas de madera había penetrado entre las juntas, y algunas debían ser sustituidas ya que se encontraban en mal estado. Cuando llegó ‘el visto bueno’ (dos años antes de la inauguración) para llevar a cabo la reforma de la cúpula, la rehabilitación del resto del Teatro ya estaba muy avanzada… De hecho, se tuvieron que proteger los palcos y balaustradas (ya restaurados); aún así algunos tuvieron que volverse a limpiar y pintar.
Y para finalizar, aunque podríamos seguir hablando horas y horas ;-)… ¿cómo se llevó a cabo la reforma de la cúpula? Seguro que fue espectacular…
Efectivamente… Para la reforma de la cúpula, se quitaron todas la tablillas y todas las molduras (perimetrales y el rosetón central ), dejando a la vista la preciosa estructura metálica que conformaba la cúpula. Posiblemente, según parecía, se hizo en taller en tres partes. Y luego se montó in situ mediante tornillos y remaches.
Las molduras se llevaron a Madrid para, con el molde, hacer una nueva moldura en yeso -con sus armazones metálicos-. Las tablillas fueron sustituidas por paneles de yeso.
Tras la entrevista, en ‘apuntes reharq.com, nos sentimos muy contentos, ya que pudimos vivir de primera mano (aunque sólo haya sido un pedacito) la rehabilitación del Teatro…
Una vez más, Eloy, ¡muchísimas gracias!

 5. Una de curiosidades.

Una diversión un tanto extraña que tengo es la de disfrutar “sabiendo porqué a tal lugar, se le llama de tal manera”. Vamos, lo que ‘etimológicamente’ llaman toponimia, aunque yo prefiero llamarlo ‘extraña diversión’ ;-)…
¡Es increíble la de historias sorprendentes y llenas de identidad que se llegan a descubrir!
Y, sí, efectivamente, con el Teatro Campos, también puse en práctica esa ‘extraña diversión’.
Cuenta la historia, que el lugar donde se erigió el Teatro Campos, era un paraje de diversiones al aire libre denominado Campos Elíseos. No he logrado encontrar imágenes de aquella época, pero me basto con la imaginación para visualizar aquel lugar bullicioso lleno de actividad y recreo… Así que al nuevo edificio se le llamó ‘Teatro Campos Elíseos’ (aunque ‘lo de Elíseos’ rara vez se nombra en las conversaciones populares).
Pero, con el tiempo, los bilbaínos hicieron ‘tan suyo’ el teatro que llegaron a ponerle como mote ‘La Bombonera de Bertendona’. ‘Bombonera’, por su ornamentada fachada y su interior en forma de ‘cajita’ ; y ‘Bertendona’ por ser la calle en la que se ubica.
Tras su nueva apertura lo han llamado ‘Arteria Teatro Campos Elíseos Antzokia’, pero por motivos mucho menos ‘románticos’ que los anteriores: sus nuevos gestores pertenecen al Grupo Arteria (Sgae). Esta es su oferta cultural .
Pero pese a todo… ¡¡seguimos llamándolo ‘Teatro Campos’!!

6. Abajo el telón.

Ha llegado la hora de bajar el telón, de despedirnos de este apasionante viaje que hemos realizado a lo largo de la rehabilitación del Teatro Campos Elíseos y su historia.

Os recomendamos un vídeo resumen, obra del estudio de Arquitectura de Santiago Fajardo, donde además de exponer de un modo dinámico el ‘antes y el después’, explican la distribución y los usos de cada una de las salas. Mi más sincera enhorabuena al montador de este vídeo que sirve como colofón a la saga de post del ‘Teatro Campos Elíseos’ del blog.

Y, por supuesto, a todos las personas que han contribuido en la rehabilitación del Teatro:
¡magnífico trabajo!
Fuentes: revista ‘Formas de proyectar’, estudio arquitectura ‘Santiago Fajardo’.

 

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