Después del stendhalazo bizantino de Santa Sofía y de camino a la belleza otomana del Palacio de Topkapi… parece imposible enamorarse de la austeridad de Santa Irene pero los flechazos surgen cuando menos se les espera.

La Iglesia de Santa Irene (Aya Irini Kilisesi) es un oasis de arquitectura carente de la magnificencia monumental y el refinado arte que abunda en Estambul, pero donde prima esequéseyo auténtico.

 

CUANDO LAS BASÍLICAS “PASARON A SER” IGLESIAS…

 

¿Basílicas-iglesias… pero no son ambas recintos religiosos?

Sí en la actualidad pero no siembre fue así…

 

Constantino, a quien debe su antiguo nombre Estambul, fue el emperador romano que por primera vez permite la libertad de culto y, como consecuencia, los cristianos pudieron utilizar las edificios públicos para profesar su religión y salir de las catacumbas, donde hasta ahora hacían sus reuniones.

A partir de entonces, las basílicas (edificios públicos multiusos: judiciales, sociales… o como espacio cubierto en caso de inclemencias meteorológicas), comienzan a admitir durante la transición otros usos como la celebración de actos religiosos o bien a especificar éstos como su única utilidad.

 

El primer gran monumento cristiano fue la basílica de Letrán (Roma) pero tras múltiples reformas y adaptaciones  a nuevos estilos es difícil leer su arquitectura originaria que, además, nace de un palacio.

Por eso Santa Irene supone un flipe en este aspecto, un viaje a la autenticidad de materiales, espacios y aspectos de las iglesias paleocristianas.

 

PRIMERA IGLESIA DE CONSTANTINOPLA

Santa Irene fue mandada construir por Constantino el Grande sobre los restos de un templo dedicado a la diosa romana Venus y es considerada como la primera iglesia construida en Constantinopla. El edificio fue la sede del Patriarcado de Constantinopla hasta la construcción de la primera Santa Sofía en 360.

El edificio, llamado Hagia Irene fue erigido como dedicación a la Santa Paz del Imperio; es decir, es a Bizancio lo que a la antigua Roma es el Ara Pacis.

* Tras la caída del Imperio romano de Occidente (476), Constantinopla llegaría a ser la capital del Imperio romano de Oriente, posteriormente conocido como Bizancio

 

SOBREVIVIENDO A INCENDIOS Y TERREMOTOS…

Tanto Santa Irene como Santa Sofía fueron incendiadas durante la sublevación de Nika en el año 532, por lo que tuvieron que ser reconstruidas durante el reinado de Justiniano y su esposa Teodora, periodo del que data la Santa Sofía que conocemos hoy en día.

Poco después, en 564 Santa Irene volvió a arder y fue edificada de nuevo, más o menos como ha llegado hasta nuestros días. De planta basilical romana, se trata de una nave central y dos naves laterales separadas por medio de pilares y columnas corintias. Los capiteles agrandan el cimacio (no, no es un insulto XD, sino uno elemento arquitectónico con forma de pirámide invertida) para aumentar su función de soporte. Además, se atisban reproducciones de animales y motivos religiosos, previos a la explosión artística del arte bizantino.

 

vía fichas realizadas por alumnos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de La Coruña

Santa Irene tiene un total de 20 ventanas (algunas cegadas tras las diferentes reformas), mide en un punto más alto 35 metros y tiene una cúpula de mide 15 metros de diámetro. Ésta no descansa sobre pilares, sino sobre las bóvedas de cañón transversales; se trata pues, al igual que ocurre en Hagia Sofia, de una cúpula sobre pechinas.

Pero los contratiempos de Santa Irene no cesaron… dos siglos más tarde, en el 740, una serie de terremotos dañaron de nuevo el templo.

 

ARTE ICONOCLASTA

La restauración durante el s. VIII deja su huella más visible en la gran cruz negra y dorada de la semicúpula que corona al synthronon (término en griego que designa al banco semicircular que en las iglesias paleocristianas se encuentra en el ábside). La cruz y las cinco filas de asientos (reservadas para el clero y donde únicamente se usaba la más alta) son la única huella de lo que fue el arte iconoclasta que aún se conserva en la iglesia de Santa Irene.

 

El hecho de que no se conozcan símbolos cristianos anteriores a esta fecha, podría dar que pensar que hasta entonces el edificio era un espacio multiusos, incluyendo en su programa la celebración de estas reuniones de carácter religioso.

 

 

 

 

 

 

Una de las características que hacen única a Santa Irene, en comparación con el resto de iglesias de la ciudad, es el hecho de que tras la reconquista de Constantinopla por parte de los otomanos nunca fue convertida en mezquita.

 

 

 

 

 

 

 

Al caer Constantinopla, bajo los turcos otomanos en el año 1453 dirigidos por Mehmed II, la construcción del muro del Palacio de Topkapi la aisló de Santa Sofía y la incluyó dentro del complejo palaciego. El templo, desprovisto ya de su función eclesiástica, fue usado como armería por las tropas del sultán desde el siglo XV hasta el s. XIX cuando un mariscal otomano la convirtió en museo de antigüedades militares. En los últimos tiempos del imperio osmanlí (familia gobernante del imperio otomano 1299 – 1922) fue un museo militar.

 

En 1978 pasó a manos del Ministerio de Cultura y Turismo y desde 1980, la iglesia de Santa Irene se utiliza cada verano como sala de conciertos en el Festival de Música de Estambul, recuperando así uno de los usos de las basílicas romanas: el cultural y social.

Hagia Irene Monument Museum (Aya Irini Anit Müzesi) abrió para su visita el 9 de enero de 2014 previo pago de 20 liras turcas (lástima que el acceso a la galería superior esté restringido desde entonces…).

Cuatro años después, es un oasis de cultura slow

en la pelín masificada ciudadpreciosamonumental de Estambul.

 

ESTAMBUL, ESA CIUDAD EN EUROPA MÁGICAMENTE TAN POCO EUROPEA

Cupido terció en Santa Irene y en Estambul en general.

No son pocos los atributos que sin darte cuenta hacen caer con todo el equipo ante la antigua Constantinopla…

Su luz.

Mezclarse entre los pescadores del Puente Gálata, las vistas desde sus terrazas panorámicas, el bazar donde me hice con los vaqueros ever, las llamadas a la oración ^__^ , la mezquita azul pese a estar cerrada por obras, su keyif (el arte de saber dedicarse tiempo a uno mismo), colores y sabores, el respeto hacia la imagen patrimonial de la ciudad con las lonas miméticas y libres de publicidad, la majura de los turcos, los guías piratillas “Spanish tour” con los que acabas amablemente debatiendo sobre religiones, las meriendas a base de té y baklava, la vidilla alrededor del Bósforo, las gratas coincidencias

Y tú… ¿qué añadirías  a la lista? 😉

 

Fotos por reharq* salvo especificación en pide de foto. Mayo 2018.
Fuentes: el excepcional artículo de Hispanotolia , y ARQHYS arquitectura, Wikipedia, Estambul.org, Universidad de La Coruña y el blog de viajes Viator.
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