Juan, doctor arqueólogo, debe a su profesión el permitirle hacer una de
las cosas que más le gusta en este mundo, viajar y zambullirse en cada uno de
los países en los que ha vivido: España, Reino Unido, Alemania o Brasil, su
último destino, son algunos de los lugares donde este cordobés ha trabajado en
proyectos relacionados con la arqueología contemporánea y el patrimonio
industrial
De Juan
recibí uno de los primeros mails en relación a un post allá por el año
2013… pero una cosa llevó a la otra y el último mail que intercambiamos contenía
todas la contraseñas secretas para disfrutar de la costa vasca. Volvemos donde
empezábamos, a esos viajes que nos dan la vida, que conectan vidas… El de hoy
nos llevará directamente a Brasil. Viajeros al tren… 😉
Sol rasante en los antiguos talleres de la Companhia Paulista (foto Juan M. Cano)
Sol rasante en los antiguos talleres de la Companhia Paulista (foto: Juan M. Cano)


PATRIMONIO FERROVIARIO DE BRASIL, MUCHO MÁS QUE LOCOMOTORAS Y ESTACIONES.

Complejo
FEPASA de Jundiaí (antiguos talleres de la Companhia Paulista).
Jundiaí
es una ciudad de 350 mil habitantes, más o menos. Está situada a 58 km (metro
arriba, metro abajo) de São Paulo, la gran megalópolis de Sudamérica.
En
Jundiaí, más concretamente en la parte baja de la ciudad, en un descampado a la
vera del río, un grupo desorquestado de edificios de ladrillo se yergue
anaranjado bajo los primeros rayos de sol. Un viejo conjunto ferroviario,
parcialmente abandonado o parcialmente reocupado, con gente que va y que viene,
cada uno a lo suyo. Preside el espacio el edificio central de oficinas de la
antigua Companhia Paulista de Estradas de Ferro, sobrio en sus dos alturas, sin
demasiadas concesiones al ornamento. Elegante. A ambos lados, naves en diente
de sierra muerden el cielo y se apilan como libros mal ordenados, sus páginas
llenas de historias sin contar. Historias escritas en las huellas que guardan
las paredes y los suelos, cubiertos de aceite y mato en las naves no reocupadas.
Historias que guardan, también, las tejas francesas que cierran las cubiertas
desvencijadas, sobre las que un par de loritos verdes contemplan, animados, el
transcurso del tiempo.
 
Projeto
Memória Ferroviária
.
Vamos
a decir que en una mañana templada de junio el Complejo FEPASA es el escenario.
Podría ser otro lugar. Podría ser, por ejemplo, una estación inglesa un tanto presumida
en el centro de la capital del estado, un coqueto poblado ferroviario en el
interior o una obra de ingeniería abandona en medio de la selva tropical. Pero
en esta concreta y templada mañana de junio el escenario lo componen los
antiguos talleres de la Compañía Paulista.
Vamos
a colocar unos cuantos protagonistas en esa escena. Vamos a decir que aquí se
reúne hoy gente joven (de cuerpo o de espíritu, según) con ganas de aprender e
intercambias ideas, de construir cosas. Cada cual de su padre y de su madre, procedente
de áreas como el turismo, la historia, la arquitectura, la educación
patrimonial, la arqueología… En fin, un grupo variopinto. Gente con diferentes
acentos y miradas, venida de Brasil, de Argentina, de Inglaterra, de España y
de Cuba. Gente que, bajo la batuta de Eduardo Romero de Oliveira, discute, piensa,
trabaja y crea fórmulas para reinventar la manera en la que registramos,
interpretamos, protegemos y activamos el patrimonio industrial.
Vamos
a decir que hablamos de un proyecto internacional, multidisciplinar e innovador
llamado Memória Ferroviária.
Varios miembros de Memória Ferroviária en las antiguas naves de reparación de locomotoras a vapor de Jundiaí (foto Juan M. Cano)
Varios
miembros de Memória Ferroviária en
las antiguas naves de reparación de locomotoras a vapor de Jundiaí (foto: Juan
M. Cano)
Arqueología.
Ser
arqueólogo implica sentir una cierta atracción por lo fragmentado, por lo
destruido, por lo que solo se desvela parcialmente. El arqueólogo se siente
cómodo en lo escondido. Ser arqueólogo es escuchar a lo que no tiene voz.
Como
arqueólogo, en Memória Ferroviária trabajo en los sistemas de registro e
interpretación de los espacios y la cultura material generados por el tren. Mi labor
consiste en convertir en datos el escombro, la máquina oxidada, el fragmento de
teja o el agujero en la pared. Y en registrar esos datos de manera objetiva y
sistemática para convertirlos en información.
El
arqueólogo que trabaja con restos industriales raramente excava (al menos,
fuera del Reino Unido). Los datos proceden de otros elementos, como la
topografía, la ordenación del espacio, las relaciones físicas entre las cosas,
los objetos, la forma y naturaleza de las construcciones y de las
destrucciones. El arqueólogo que trabaja con restos industriales excava en el
archivo, en los álbumes de anticuario, en la memoria de la gente. Como
arqueólogo, lo que hago en el Complejo FEPASA es tratar de leer todas las
fuentes disponibles en el espacio. Interpretar los rastros de las
confrontaciones existentes entre el ser humano, la tecnología, el trabajo, los
sistemas capitalistas y la cultura de la globalización.Ser arqueólogo y
trabajar con las huellas de la industrialización es devolver la voz a lo
silenciado
.

Leyendo Historia en las paredes del Complejo FEPASA (foto Solimán López) 

El
proyecto Memória Ferroviária es coordinado por el Prof. Dr. Eduardo Romero Oliveira desde la Universidad
Estadual Paulista (UNESP) con apoyo de la FAPESP. Juan M. Cano ha desarrolldo su trabajo vinculado al
campus de la UNESP en Assis y al amparo de una beca post-doctoral de la São
Paulo Research Foundation (FAPESP: grant #2014/12473-3). El autor agradece a ambas instituciones y al equipo de Memória Ferroviária su
apoyo y manifiesta que sus opiniones no reflejan necesariamente la de éstos.
Puedes leer los trabajos de Juan en su perfil de Academia e interactuar con él en Twitter.



Juan, gracias por traernos tus investigaciones 
recién llegadas de Brasil a reharq*. 
Un placer compartir contigo este espacio.
The Projeto Memória Ferroviária (Railway
Memory Project) is a cross-disciplinary research project that turns the railway
heritage of São Paulo state (Brazil) into a laboratory for testing new
methodologies, tools and strategies regarding the research, management,
dissemination and activation of the contemporary cultural heritage. The project
is coordinated by professor Eduardo Romero de Oliveira, from the São Paulo
State University (UNESP).
 
This is the general
framework for the research conducted by Juan M. Cano, entitled The railways as a factor in the
globalization processes: an archaeological cross-study on the General Workshops
of the Companhia Paulista in Jundiaí-SP (Brazil).
 
This
Industrial Archaeology work is comprised of two distinct phases, each
characterised by their cross-disciplinary methodology and the use of all
available sources of information. The aim of the first phase is to produce an
innovative case study, based on the application of archaeological methods to
the analysis of a selected section of the General Workshops built by the Companhia Paulista de Estradas de Ferro in Jundiaí (São
Paulo). These workshops, which were in use from 1893 to 1998 for railway
purposes, are nowadays known as Complexo
FEPASA.
 
In
the second phase, the research considers the FEPASA Complex in the light of
international debate over the globalization processes that shaped the
contemporary world. To achieve this, Cano focuses on the circulation of
manpower and capital as well as the transfer of techniques and technology, as
the homogenizing agents responsible for establishing a new cultural context
centred on railways and industrial society.
Finally, the work of
Juan M. Cano at the Railway Memory project aims to defend the contribution of
Archaeology to the understanding of the recent past, as well as to promote new
cross-disciplinary working estrategies that, based on methodological
interaction, are capable to produce knowledge advancement and new resources
from cultural heritage.
Si tienes un proyecto relacionado con el patrimonio (intervención, dinamización, defensa, difusión…) y crees que podría encajar en la línea editorial de reharq*, ¡házmelo saber y hablamos!, no esperes a que yo te lo pida, que estoy metida en 352.126 cosas y la espera podría ser larga! 😉
¡COMPARTE CON EL MUNDO EL PATRIMONIO DEL BUENO! GRACIAS! 😉
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