Escondido, a medio camino entre Tarifa y Vejer de la Frontera encontré el agosto pasado este paraíso. Los veranos no son para encerrarse en museos (a no ser que los uses para guarecerte del calor. Yo confieso: en los Museos Vaticanos) pero ¿y si el museo en cuestión fuera al aire libre? Más concretamente, «a la sombra de los pinos», que cantaba aquella.

Y es que el Museo-Fundación NMAC Montenmedio Arte Contemporáneo ocupa 30 hectáreas que forman parte de una zona declarada Parque Natural. Nada más llegar, una atmósfera de tranquilidad, armonía y paz te atrapa y da pistas de que la visita al museo va a ser una experiencia diferente. Por supuesto, aquí no encontrarás la típica cartela de «prohibido tocar». En cambio, aunque no lo ponga en ningún sitio, aquí se puede (¿se debe?) oler, imaginar y correr.

DE BARRACONES MILITARES A ESPACIOS EXPOSITIVOS

Además de una maravilla de bosque salpicado por obras de arte (del que os contaré después), el espacio expositivo se complementa con 11 antiguos barracones que formaban parte de un complejo militar abandonado desde los años 70. Hubo un propuesta del arquitecto Campo Baeza, para hacer una edificio-museo pero de momento, aquello se ha quedado en proyecto. Si tienes curiosidad, puedes echar aquí un vistazo y ver cómo soluciona el reto de intervenir yendo de la mano con la naturaleza.

Nosotros no entramos en todos los barracones (perdimos la noción del tiempo entre maravillas en el bosque y llegó la hora de cierre), por lo que hicimos una rápida selección de los más relevantes y/o de aquellos que en función de la info del folleto más pálpito nos daban. Aquí los seleccionados:

HAMMAN

Su autor, Huang Yong Ping, transformó un barracón militar en un hamman, lo cual conlleva la reutilización de un espacio para otro tipo de uso y juega con la idea que tenemos de la realidad que nos rodea, pudiendo ver la posibilidad de rehabilitar escenarios, transformándolos en nuevos universos. Construido a tres metros bajo el nivel del suelo nos adentramos en un nuevo mundo, en un lugar alternativo y opuesto a la realidad racionalista y fría de un barracón.

*Pálpito: ya había leído sobre él y tenía curiosidad por visitarlo. Lo gracioso es que no encontrábamos la entrada y pensamos que era una obra para observarla, a través de los orificios que dejaban pasar esa luz como si de estrellas se tratara (vaya peli nos montamos). Menos mal que gracias a la amabilidad de una trabajadora del NMAC supimos cómo entrar y la sensación térmica fue un flash. Esperábamos sentir fresquito, baños, agua… pero la sensación fue de sauna seca-seca. Sin duda, el arte no es siempre lo que parece.

 

JARDÍN PASADIZO

En el barracón-oficina de la Fundación NMAC Montenmedio Arte Contemporáneo se ubica el Jardín pasadizo, de Michael Lin, evoca la percepción china de interiores proyectados hacia la naturaleza exterior. Contemplando la naturaleza desde el interior, lo espacial obliga al edificio a revelar otro modo de posicionarnos para encontrar el ángulo exacto que nos permita mirar hacia el exterior, algo así como si estuviésemos usando una lente

*Pálpito: la eligió mi hijo. ¿Por los colores, por las formas circulares? Quí lo sá 😉

 

EL VIAJE-HABIBI

El Viaje-Habibi invita a los espectadores a sumergirse en un hipotético viaje de inmigrantes norteafricanos por las carreteras europeas. La artista sevillana Pilar Albarracín reproduce la atmósfera de sensaciones olfativas y sonoras de este viaje a través de un mercedes cargado de bultos. Pese a lo desvencijado del coche, éste representa el símbolo del reconocimiento social y de la opulencia, algo que llevar a casa tras triunfar en el norte, en occidente, en Europa.

*Pálpito: por su título, pues fonéticamente esta palabra siempre me ha resultado simpática. Después esa escena me teletransportó a la típica imagen de carretera (=vacaciones) y de ahí a mi Aitite (=esto es una historia más larga 😉

 

LAND ART EN LA DEHESA DE MONTENMEDIO

Tras la visita a las obras de los barracones viene el plato fuerte de este lugar, un bosque tildado de diferentes expresiones artísticas.

Los distintos significados de estas obras se van complementados con el entorno que los rodea, ya que sus orígenes están en el espacio en que se encuentran, puesto que son intervenciones site-specific: son inseparables y dependen por completo de su entorno. Algo así como el bosque encantado, otra maravilloso ejemplo de land art del Bosque de Oma que te recomiendo visitar y respirar en estos tiempos de cuarentena por coronavirus.

Y aunque en recepción te explican amablemente cómo hacer el recorrido siguiendo unas «setas amarillas», fue pisar este bosque y entrarnos unas ganas locas de descubrirlo a lo salvaje y en plan aventurero, sin seguir ningún orden (y muy probablemente nos saltamos algunas: en realidad era un plan encubierto para volver el próximo verano 😉

 

1. Al poco de comenzar el recorrido te encuentras con uno de las instalaciones, tituladas Bancos Sociales Modificados, que el artista Jeppe Hein tiene en el NMAC. Se trata de unos bancos atípicos, inservibles, en los que es imposible sentarse. WTF? empieza la fiesta artística. Lo mismo es que esos bancos no son necesarios aquí…

 

2. La Impresión del Cielo, de Gunilla Bandolin, ya es una maravilla en sí misma. Pero ¿si además te sorprende el atardecer mientras descubres esas elipse escalonada que se adapta a la orografía? Con esta obra, Gunilla invita al espectador a una introspección simbolizada por el acceso al interior del anfiteatro a través de un paso estrecho (a la izquierda de la fotografía :).

 

3. La siguiente obra, de Fernando Sánchez Castillo, lleva por título Pacto de Madrid, una escultura de Franco a caballo semienterrada, que conmemora el pacto que España y los EE.UU. firmaron a mediados del XX. La verdad es que no sabes en qué punto está la instalación, si es una excavación arqueológica o si está la espera de que alguien lo cubra de tierra…

 

*En realidad esta fue la última obra que vimos. Y mira que está bien marcado el recorrido con las setas amarillas, pero perderse e ir encontrando «secretos» por el bosque también tiene su punto 😉

 

4. Uno de los atractivos de llevar el arte a la naturaleza es que ésta interactúe con la obra. La Pared de Cuasiladrillos de Olafur Eliasson es un ejemplo de ello, cambiando las impresiones según el punto de vista del visitante y las condiciones de luz.

Bonus truck de lo que el artista tiene expuesto en Guggenheim Bilbao. Dentro vídeo.

5. Plansone Duty Free es la obra de inspiración futurista de Pascale Marthine Tayou. Combina objetos traídos de Camerún con otros desechos cotidianos que ha ido encontrando por la provincia de Cádiz. Desde mi humilde perspectiva artística fue la instalación que más me costó valorar y comprender.

 

6. Una obra del maravilloso James Turrell es la que cierra la exposición. Se trata de su impresionante SecondWind.

El autor decía:
«En primer lugar, no me ocupo de ningún objeto. El objeto es la percepción misma. En segundo lugar, no me ocupo de ninguna imagen, porque quiero evitar el pensamiento simbólico asociativo. En tercer lugar, tampoco me ocupo de ningún objetivo ni de ningún punto en especial donde mirar. Sin objeto, sin imagen y sin objetivo, ¿qué es lo que miras? Te miras a ti mirando».

 

Second Wind 2005 es una obra ubicada bajo el nivel de la tierra, por lo tanto invisible desde el exterior, en la que el espectador a través de un túnel entra dentro de una pirámide en la que están presentes todos los tres elementos; tierra, agua y aire.

 

 

En el interior de la «pirámide» -a cielo abierto- se encuentra una estupa de piedra rodeada de una piscina de agua. Las estupas son cúpulas redondas dentro de la arquitectura budista, las cuales a través de su forma y posición, producen el efecto de acercar al espectador al cosmos. El acceso a la estupa a través de un pasadizo desemboca en un cuarto de luz abierto al cielo donde el visitante puede sentarse a contemplar los cambios de luz y la ambivalencia respecto a los límites de la percepción en el que uno se encuentra en la dificultad de saber dónde acababa la luz y empieza la estructura.

 

 

Después de haber estado durante tanto tiempo al aire libre por este bosque encantado, la estupa resulta sobrecogedora. No es eco lo que producen nuestras voces allí dentro, ¡es como si nuestras voces fueran las de otro! Mágico.

 

RECOMENDACIÓN MUSEO AL AIRE LIBRE EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS: NMAC!

Y así, tontamente, salimos de noche del museo. Y rematamos el día con atún rojo mediante en El Campero de Zahara de los Atunes. Hicimos un porque nos lo merecemos, y eso que todavía no sabíamos que este coronavirus estaba por llegar.

 

Conclusión: aprovechemos siempre para pasear al aire libre y salir a cenar un martes porque sí.

 

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Fotos por reharq*. Agosto 2019.
Fuentes: Fundación NMAC-Montenmedio Arte ContemporáneoMasdearte.com, arteinformando.com, El País, exploradorcurioso.com y web estudio de Campo Baeza.
4 comentarios
    • Libe
      Libe Dice:

      Sí, lo es Carlos. Un rinconcito de esos casi secreto que merece infinito la pena. Un lugar que rebosa creatividad y que, a la vez, pone la creatividad a tope! 😉

      Muy agradecida por el comentario,
      Libe

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  1. lillian de to
    lillian de to Dice:

    Que alegría saber de ti querida querida Libe y saber que sigues visitando Patrimonio del bueno y que tus proyecciones siempre van mas allá, con tu mente tan creativa y tus análisis nos llevas por un mundo mágico ahora que todos necesitamos de olvidar por momentos la crisis que nos ha tocado vivir. Gracias por compartir con nosotros tus bellos recorridos siempre te recordare en los buenos momentos que pasamos en la bella Habana, Marco Antonio también te recuerda en tu Conferencia que fue muy interesante. Un abrazo y esperamos otro articulo tan bueno como tu lo sabes hacer.Un abrazo.Lillian.

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    • Libe
      Libe Dice:

      Queriiiiidaaaa! Si para ti es una gozada leer estas hazañas sobre patrimonio, para mí también lo es que estas letras lleguen a muchos rincones del mundo y, así, poder recibir comentarios como el tuyo.

      Muchísimas gracias, pues siempre me escribes desde el corazón, y viniendo de una mujer tan sabia como tú, vale el doble 😉

      Abrazo transoceánico lleno de salud hasta Guatemala,
      Libe

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