Cada post tiene una banda sonora y, la de este, claramente corresponde a Lucia di Lammermoor… ♫Percorrete le spiagge vicine/ Percorriamo le spiagge vicine/ Della torre le vaste rovine […]♫. Esta ópera trata sobre la lucha entre dos familias y locuras de desamor cuando se interpreta en un teatro al uso… Pero, ¿y si su escenario fuera un garaje de coches en pleno ensanche de Bilbao? Sin duda, este espacio pide una versión más underground.

Así nació la compañía Opera Garage, que traslada la ópera a escenarios alejados de la ortodoxia del género y remasteriza las obras, con el fin de abrir la lírica a nuevos públicos. Tal y como sus promotores la definen: «Una propuesta sorprendente, en un entorno inédito, al alcance de todos los espíritus curiosos».

 

Fue leer lo de «espíritus curiosos» y salté como un resorte, ¡he de ir!

Me gustan las ideas revolucionarias que apuestan por la vanguardia en la cultura y admiro a los empresarios que se lían la manta y proyectan este tipo de espectáculos. Además, con entradas mucho-mucho más asequibles que la ópera al uso.

Mi experiencia en el mundo de la lírica es más bien escasa: la primera vez en el Liceu de Barcelona y otra un jueves que cambié el pintxo-pote por la ópera en la ABAO. Pero, aun teniendo poca idea, nunca digo no a la gratificante sensación de asombro que proporciona un espectáculo.

La curiosidad estaba servida: música en vivo y patrimonio industrial… ¿cumpliría este evento las expectativas? Las mías con creces pero… ¿y las de las personas acostumbradas a deleitarse con el bel canto, que tienen un gusto muy refinado y son amantes de todo el ilustre ritual que la ópera conlleva?

UNA TARDE EN LA OPERA GARAGE

Las sillas de tijera (aunque con almohadilla confortable y mantita de las de tejido guay de Iberia -que no usamos pues hizo una velada brutal-), el olor a tubo de escape o lo sombrío del lugar son la antítesis a la elegancia de la que bebe la ópera. Mención aparte lo logradas que estaban las copas de plástico de champán.

Pero allí todos los asistentes parecían encantados, imagino que también ilusionados por los reencuentros, ya que este evento era el preámbulo al inicio de la temporada de ópera (al uso) en el Euskalduna. Confieso que los más jóvenes teníamos un plus, pues el Garaje San Mamés es altamente instagrameable, y en los 35 minutos del entreacto da para hacerte un book entero 😉

A falta de terciopelos, sedas y galas varias… mi estilismo iba más ad hoc con el lugar, y parecía inspirado en el mural que ocupa una de las medianeras del edificio (que curiosamente XD se titula Libertad, 1988) del artista Alberto Palomera… 😉 Todo casualidad, por supuesto.

 

SOBRE EL GARAJE SAN MAMÉS

Este edificio, que combina uso industrial (garaje y taller) con residencial (últimas plantas), es uno de los vestigios industriales de estilo racionalista de Bilbao.

El Racionalismo fue una corriente arquitectónica surgida en Europa a principios del siglo XX, que buscaba renunciar a los estilos clásicos a través de la racionalización y el funcionalismo. Llegó al mismísimo Botxo, entre otras influencias, por la conferencia que Walter Gropius ofreció en 1930 en el Colegio de Arquitectos de Bizkaia.

Uno de los sellos del racionalismo bilbaino es el uso del ladrillo caravista, siendo el edificio del Garaje San Mamés uno de los pocos ejemplares supervivientes.

El edificio, que en un principio iba a ser una fábrica de calzados, fue diseñado por José María Sainz Aguirre en 1943. Este arquitecto también fue artífice de varios edificios residenciales (por ej. bloque en plaza Victor Chávarri, 1947) y dotacionales (por ej. parte del colegio de Jesuitak Indautxu: Nuestra Señora de Begoña).

En la mayoría de los ensanches de nuestras ciudades asaltan sorpresas mientras paseas por sus tramas ortogonales: edificios no residenciales que hablan sobre el pasado del lugar. En la Alameda Urkijo/Avenida Sabino Arana de Bilbao, este destaca sobremanera.

 

 

Su chaflán curvo enamora y su cartel llama la atención como si de un neón se tratara. Además, el contraste entre la verticalidad del torreón y la horizontalidad de los vanos acristalados continuos de los primeros pisos es de gran belleza plástica.

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Además de estar incluido en el DOCOMOMO, el edificio del Garaje San Mamés se inscribió el 12 de enero de 2011 como Bien Cultural, con la categoría de Monumento, en el Inventario General del Patrimonio Cultural Vasco, lo cual fue una suerte para la memoria industrial de Bilbao.

Aunque se dice, se comenta, se rumorea que a este lugar almodobariano le quedan los días contados. Como los vaivenes en el grado de protección de los bienes culturales me cabrean y ahora bastante tenemos con la locura de Lucía ♫»Un gelo/mi serpeggia nel sen!…/Trema ogni fibra!…/Vacilla il piè!…[…]»♫ ;)… Si quieres saber más sobre este tema, te dejo el enlace a la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial, que se esfuerza con sumo esmero por defender y hacer visible las situaciones críticas de nuestro patrimonio.

¿CÓMO AFECTA EL ESPACIO A LAS OBRAS DE OPERA GARAGE?

Opera Garage es un innovador formato que apuesta por la proximidad entre los cantantes y el público, la presencia de factores ambientales como la luz natural del atardecer, el protagonismo de los estudiados juegos de luces… y máquinas que proyectaban la niebla que tanta impresión causa al llegar. Cristales rotos, un arpa y piano de cola.

El escenario era rectangular, y en sus lados más largos se disponían las butacas. Esto le da un plus diferencial en comparación con la ópera al uso, ya que los cantantes proyectan su voz en plan 360º, aportando un toque más de teatralidad a sus personajes.

Uno de los daños positivos colaterales de que la visibilidad fuera, en ocasiones, reducida (sobre todo cuando la escena se desarrollaba en el otro extremo del «cuadrilátero») era que no perdí detalle de los músicos. En varios momentos cerré los ojos para deleitarme con el arpa (magia, lo que salía de las manos de aquel músico que era como si la acústica estuviera más de su parte) y pude estudiar sus detalles a conciencia, tanto como para percatarme de que los tres llevaban Marteens XD. Muy en la línea de los vestuarios de Lucía y Edgardo que estaban inspirados en Amy Winehouse y Johnny Depp, respectivamente. Con nada y, a la vez, mucho que ver con los personajes ideados por Gaetano Donizetti en 1835.

 

OPERA GARAGE ITINERANTE

La pasada edición, este proyecto también viajó a Madrid, Burgos y Barcelona… ¡estad atentos por si os pilla cerca porque es puro es-pec-tá-cu-lo-!

Así que tan solo os muestro una foto-spoiler (por supuesto, no es de la función, corresponde al entreacto) a modo de aperitivo que refleja mi visión de lo que supone la manifestación del arte, en este caso del bel canto, en espacios patrimoniales reutilizados.

¿La atmósfera que crean el lugar y la lírica es o no es increíble?

Fotos por reharq. Septiembre 2019.
Fuentes consultadas:  Academia.Edu, Docomomo, Bilbaopedia, AVPIOP, Bilbao arquitectura y urbanismo, El Correo, Eitb, El diario.es, Fanity Fair, Iopera, Spend in Magazine y El Correo.

 

2 comentarios
    • Libe
      Libe Dice:

      Gracias por tus palabras, Nieves. Me alegra que el post haya logrado teletransporte a ese lugar.
      Los fogonazos de las redes sociales nos lanzan cebos para ir a tal lugar o comprar X cosas.
      Los blogs, por suerte, aún guardan la capacidad de acogerte y hacerte partícipe de la historia o el lugar.
      A todo esto, tenemos un espectáculo en sitio patrimonial pendiente 😉

      Responder

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