Atlantis: cuando una cantera se convierte en paisaje cultural
✦ Paisaje cultural · Reserva Natural de Cala d’Hort · Ibiza
Para Eli. Aquel atardecer, ante Es Vedrà, nos quedamos sin palabras, con el viento cada vez más fuerte y los frutos secos como única cena programada, hasta que Laura y María sacaron unas pizzas caseras de la nada. El previo en Atlantis también fue sen-sa-cio-nal. Entre risas, selfies y alguna medusa oportuna.
Hay paisajes que no se diseñan: se acumulan. Sa Pedrera de Cala d’Hort, en la Reserva Natural de Cala d’Hort (Ibiza), es uno de ellos. Hoy se conoce más por su apodo, Atlantis, y por la mitología que arrastra (que si es una isla perdida, que si está dentro de un punto energético, que si fue lugar de culto para los hippies en los sesenta, que si…) que por lo que realmente es: una cantera de piedra arenisca, marés, cuya actividad se remonta a época fenicia y donde la extracción de piedra terminó modelando un paisaje imposible de separar hoy de la propia naturaleza.

El origen
Una piedra con nombre propio, y un mito que desmontar
Circula la idea de que la piedra marés extraída de esta cantera se usó para levantar la muralla renacentista de Dalt Vila, el casco histórico de Eivissa. No es así. Lo documentan Fernando Cobos y Alicia Cámara en De la fortificación de Ibiza: la piedra arenisca empleada en esquinas, cantones y puntas de los baluartes procedía de la illa Negra (junto a Espalmador, en Formentera) y de la punta de ses Portes, en las salinas de Eivissa. No de aquí.
Es un matiz que importa. Separar el mito de la fuente documental es, precisamente, el ejercicio que distingue leer un paisaje de simplemente fotografiarlo.

La forma
Cuando la extracción se convierte en escultura
Un dato de gestión, no solo de itinerario: el acceso a Atlantis no está señalizado. No es un olvido, es una decisión. La ausencia deliberada de indicaciones actúa aquí como estrategia de preservación en un entorno protegido. Un buen recordatorio de que, en determinados lugares, gestionar también consiste en decidir qué no se señaliza.
Descender exige hacerlo con calma, entre roca, arena y raíces. El camino obliga a prestar atención y, casi sin darte cuenta, reduce el ritmo antes incluso de alcanzar la cantera. Ese filtro físico funciona como el primer sistema de gestión de flujos del lugar: no llega cualquiera, y quien llega lo hace con la lentitud suficiente para leer el paisaje en vez de solo cruzarlo.


Y de pronto aparece. Un espigón de roca tallada que rompe el paisaje. Durante unos segundos cuesta decidir si estás mirando una formación natural o una obra construida. Esa duda, precisamente, es Atlantis.

Las formas geométricas que definen Atlantis no son obra del azar ni de una civilización perdida (aunque a mí también me gustaría creerme esa leyenda). Son el resultado directo de la extracción de piedra y de la erosión posterior actuando sobre esos mismos cortes. Ese cruce, entre lo artificial y lo natural, entre la mano del hombre y el trabajo lento del agua y el viento, es lo que da a este lugar su carácter. Pocos lugares en la isla muestran de forma tan evidente cómo la huella industrial ha acabado formando parte del propio paisaje.


Y entonces aparecen. Las piscinas naturales de agua verdosa, excavadas entre antiguos cortes de extracción, terminan de desmontar cualquier idea preconcebida del lugar. La lluvia y el oleaje las mantienen vivas. Es la cantera, otra vez, reescribiendo el paisaje con las herramientas que le sobraron: agua, tiempo y un corte de piedra que ya nadie explota. La tentación de nadar duró poco. Bastó un «¡ay, me ha picado una medusa!» para que abortáramos la misión.
El festival de paisaje, salitre y formas rectilíneas no había hecho más que empezar.

Las capas
Lo que el paisaje arrastra encima
Desde Atlantis puedes contemplarlo todo y estar tan relajado que no verás nada. Es parte del embrujo de la reserva natural de Cala d’Hort. Basta quedarse un rato observando para entender por qué este lugar ha generado tantas historias. Desde aquí se intuye la Torre d’es Savinar, conocida en la isla como «la torre del pirata». No es una torre cualquiera: fue escenario de un capítulo de Los muertos mandan, de Vicente Blasco Ibáñez. Esa referencia literaria añade una capa más al lugar, la del paisaje como escenario narrativo, que conecta directamente con el resto de leyendas que envuelven Atlantis: capas simbólicas que no hay que descartar, sino leer como parte del patrimonio inmaterial del enclave, con el mismo rigor que se lee la piedra.

Recorrer las formas esculpidas por la erosión (figuras que la imaginación popular ha bautizado como budas, Ulises, seres mitológicos, calaveras) es otra manera de leer el lugar: la naturaleza terminando lo que la cantera empezó, y el visitante proyectando encima su propia mitología.




O mirar, sin más.
Pocas veces una cantera explica con tanta claridad cómo el tiempo también construye patrimonio.


La subida, después, es más lenta y obliga a hacer alguna parada. Después llegaría Es Vedrà. Aquella imagen tantas veces vista terminó convirtiéndose en el broche perfecto de un día que había empezado mucho antes, entre las paredes de Atlantis.


En territorio balear
Canteras que se leen, no solo se visitan
Atlantis no es un caso aislado en el arco balear ni mediterráneo. Si te interesa cómo una cantera abandonada puede reconvertirse en espacio cultural con un proyecto detrás, en Menorca tienes Líthica, la recuperación de las antiguas canteras de s’Hostal.
Atlantis suele venderse como un lugar secreto. Yo me quedo con otra idea: la de un lugar donde la piedra dejó de extraerse hace siglos, pero el paisaje nunca dejó de construirse.
¿Trabajas en patrimonio, turismo, paisaje o gestión del territorio? En Reharq analizo lugares como este para convertir esa lectura en proyectos, productos e iniciativas culturales con criterio. Si crees que puedo ayudarte, hablemos.
| Ubicación | Sa Pedrera de Cala d’Hort («Atlantis»), Reserva Natural de Cala d’Hort, Sant Josep de sa Talaia, Ibiza |
| Uso original | Cantera de piedra marés (arenisca), actividad documentada desde época fenicia |
| Acceso | Sin señalizar, sendero rocoso a pie desde la carretera de Cala d’Hort |
| Protección | Reserva Natural de Cala d’Hort |
| Referencia literaria | Torre d’es Savinar («torre del pirata»), escenario en Los muertos mandan de Vicente Blasco Ibáñez |
Fotos por Reharq, salvo las indicadas en pie de foto.




Las líneas y los planos nos hablan de arquitectura, y cuando están en la propia naturaleza, nos hablan de la arquitectura orgánica, la que surge tras la intervención inteligente e integrada. Nos atrae porque es natural controlar el medio para adaptarlo a las necesidades humanas, pero la labor del arquitecto es ver más allá y muchas veces necesitamos de la geometría para entender la naturaleza y viceversa. Hace falta "ojo" para ello, y tú Libe lo tienes, y bien educado. Gracias por este precioso reportaje.
Me encanta esa mezcla tuya de arquitecto, poeta, 'fan de reharq*' y contador de viajes al milímetro en "… entre la 42 y la Quinta" http://42esquina5.blogspot.com.es/
Gracias por tus palabras, Nacho!
Totalmante alucinante Libe! Me encantan estos viajes mañaneros a través de vuestro bolg! El de verdad lo dejaremos para más adelante… ;-)
De verdad que es de alucine. No todos los días tengo el placer de llevaros a Ibiza pero se hace lo que se puede! ;-)
El viaje "de verdad" merece mucho la pena. Todo los patrimonio-lugares que salen en reharq* han pasado mi filtro (otros muchos lugares no llegan a los estándares de patrimonio del bueno y nunca aparecerán) pero este lo recomiendo especialmente!
Maravilloso! Esto me recuerda a Lithica de Menorca que visité este verano después de haberte leído…
Sí, a mí también me recordó, salvando las muchas distancias!
Qué me dices, así que te animaste a visitar Pedreres De s'Hostal Líthica después de mi reseña en reharq*? No sabes CUÁNTO (CUANTÍSIMO) me alegra que el blog os inspire y os haga pasar buenos momentos!
Ma-ra-vi-lla!! Gracias!!!
Elsa, a ti hoy y siempre, por tus palabras hacia mis artículos. Sí, totalmente espectacular. Abrazo!
Lo tuyo es saber "mirar" y transmitir… puro patrimonio del bueno!!!
Atlantis, el secreto mejor guardado, que ya nos es tan secreto, y un bonito nombre para esa cala tan bohemia con sus dibujos, esculturas permanentes y esas sombras no tan permanentes que proyectáis sobre la roca … que por cierto seguro que eres la “flamenca” de la derecha , ¿no
Y olé, efectivamente. ;-)
No te creas, "el secreto sigue guardado" pues lo que no os puedo (porque no lo sé, es complicadísimo) desvelar son las indicaciones para que lleguéis hasta allí… ;-) Yo me dejé llevar!
Qué bien te lo pasas Libe… me das una envidia… sana … Además sé que es trabajo!
Últimamente, viajo todas las semanas. Y no me quejo, pues tengo el trabajo de mis sueños, pero los viajes cuando son tan seguidos cansan y si además son por trabajo, consumen mucha energía. Así que siempre intento buscar, si dispongo de un ratillo libre, un lugar atractivo para disfrutar y, si me inspira, poder hablaros sobre él en el blog.
Lo bueno de estas bitácoras virtuales es que todos podemos disfrutar de estas experiencias! ;-)
Libe!!!! Eres grande!!!! y este POST "especial de hoy" no me ha podido gustar más. Un honor seguir compartiendo contigo!
Solo puedo decir… GRACIAS Libe por este REGALO!
Qué exagerá!!! :-)
Repetiría hoy mismo y de la misma manera: bocatas de salchi, coca cola, mareito del coche, medusas, quicos, agujetas, la misma gente… Y bueno, bueno, bueno… ¡qué sitio!
Y claro que seguiremos compartiendo! (kases de naranja incluidos ;-)