2019 es un año muy especial para la historia de la arquitectura, ya que se celebra el centenario de la Bauhaus de Weimar: legendaria escuela de arquitectura y diseño.

Si tampoco sabes situar en el mapa el lugar donde se fundó, Weimar (Turingia, Alemania), te comprendo. Sentí lo mismo cuando tuve que viajar allí hace tres años con motivo de un encuentro de comunicadores social media liderado por Europa Nostra y European Heritage Volunteers. Si ya situarlo en el mapa tiene su aquel, imagínate llegar hasta allí desde Bilbao. ¿Una yincana? Pues eso.

Weimar es una pequeña ciudad con un marcado cariz cultural, proveniente de sus habitantes más famosos, los poetas Schiller y Goethe… o del arquitecto Walter Gropius quien lideró una nueva forma de entender las artes: la Bauhaus.

 

Reflejo de esa efervescencia cultural son los dos patrimonios de la Humanidad por la Unesco con los que Weimar cuenta:

Por un lado, el conjunto arquitectónico «Weimar clásica» (declarado en 1998) es testimonio de la cultura ilustrada.
Y, por otro, las edificaciones de la Bauhaus en Weimar -y en Dessau- (declarado en 1996) del que hablaremos hoy para celebrar que en octubre es el Día Mundial de la Arquitectura.
Además, el fondo literario de Goethe está incluido desde 2002 en el patrimonio de la Memoria del Mundo de la Unesco.

LA BAUHAUS, LA MEJOR ESCUELA DE DISEÑO DEL SIGLO XX

La Bauhaus (cuyo nombre deriva de la unión de las palabras en alemán Bau ‘construcción’ y Haus ‘casa’) sentó las bases normativas y los patrones del diseño industrial y gráfico. También estableció los fundamentos académicos en los que se basa, en gran medida, la Arquitectura Moderna, incorporando una nueva estética que abarcaría todos los ámbitos de la vida cotidiana: desde la silla en la que usted se sienta hasta la página que está leyendo.

Este nuevo movimiento artístico dinamitó los cánones anteriores y creó un modo de combinar la belleza de los objetos con su funcionalidad, tendencia que trascendió fronteras y ha llegado hasta la actualidad.

Gropius, su fundador, decía: si quieres cambiar el mundo, debes darle un nuevo aspecto.

 

PERO… ¿QUIÉN FUE SU FUNDADOR?

Walter Adolph Georg Gropius nació en Berlín el 18 de mayo de 1883. Fue hijo y nieto de arquitectos, estudió arquitectura en Múnich y en Berlín. Uno de los principales ideales de Gropius era: La forma sigue a la función. En una búsqueda constante entre el uso y la estética.


Gropius siempre planteó el problema de la edificación en relación con el sistema industrial y con la producción en serie, llegando hasta el extremo de considerar el edificio como un producto directo de la industria. Defendía que la arquitectura debía facilitar soluciones a problema sociales, pero siempre de la mano de la estética. De hecho, estos asuntos nos siguen preocupando hoy: ¿cómo queremos convivir como sociedad? ¿Cómo promovemos la vivienda social y asequible?

En su última etapa como arquitecto, Walter Gropius ejerció como decano de la Facultad de Arquitectura de Harvard. Este hecho explica que los Museos de Arte de la Universidad de Harvard hayan lanzado una colección mundial de objetos, obras y documentos relacionados con la Bauhaus. ¡Curiosos del mundo, pinchad en el enlace y gozadlo!

LA PRIMERA SEDE DEL MOVIMIENTO: BAUHAUS-UNIVERSITÄT WEIMAR

El edificio de la actual Facultad de Arte y Diseño y sede de la Bauhaus-Universität Weimar se construyó, inicialmente, para la Escuela de Artes y Oficios Gran Ducal Sajona (1906), por el arquitecto Henry van de Velde, quien también fue su director. Posteriormente, este edificio fue utilizado por la Bauhaus Estatal de Weimar entre 1919 y 1925.

Ya en aquel entonces, este pintor belga había conseguido algo que más tarde perseguiría la Bauhaus: hacer de mediador entre los artesanos y fabricantes de Turingia para producir unos diseños útiles y modernos. Pero para cuando Henry van de Velde dimitió de su cargo y abandonó Alemania por presiones políticas, ya había mantenido contacto con W. Gropius y le propuso como posible sucesor.

A este edificio, los turistas/viajeros somos bienvenidos y cuentan que hasta los propios alumnos piden la llave para enseñarnos el despacho del mismísimo Gropius… Y aunque a mi compa belga Bénedicte y a mí nos hubiera gustado saber este secretito antes, al menos, exprimimos el edificio recorriendo sus pasillos cámara de vídeo en mano. Estábamos inmersas en el lugar buscando espontáneos que dejaran sus testimonios sobre lo que para ellos suponía este edificio, con el fin de elaborar un post exprés como corresponsales de Heritage Times.

Dentro vídeo para ver sus respuestas y la universidad en vivo:

Pudimos constatar que a Weimar seguían llegando estudiantes de todas partes del mundo, imaginamos que atraídos por ese pasado tan creativo que encierran estos muros. En el vídeo, además de estudiantes extranjeros y un turista, también tuvimos la suerte de contar con un profesor de la propia Universidad (el del bigotito ;-).

Recorrimos esos pasillos, con el nivel de curiosidad al límite, al igual que cien años atrás lo hicieran figuras de la talla de Vasili Kandinsky (en sus talleres de pintura comenzó a desarrollar sus teorías del color y las formas abstractas, que aplicaba a sus obras en los años veinte), Paul Klee, Marcel Lajos Breuer (con su mueble más famoso: la Silla Wassily , bautizada así en honor a Kandinsky), Georg Muche, Johannes Itten, Piet Mondrian y Oskar Schlemmer -que impartió un revolucionario taller de teatro-. Lo mismo hasta se nos pegó algo y todo 😉

Al atravesar la puerta de acceso de este inmueble se perciben los aspectos más agradables de la arquitectura moderna: espacios funcionales donde moverse, instalarse y trabajar mejor. Bordeados de naturaleza y con luz natural.

vía @bauhaus_summer_school

A nivel de diseño, destacan los huecos de la fachada, la iluminación de la escalera y la esculturalidad elíptica de la misma. Se suceden pasillos, aulas, esculturas (no siempre se tiene la suerte de que Eva, de Rodin, te reciba al entrar… aunque en nuestro caso un poster sustituía  la original, que estaba en restauración 😉 o figuras geométricas en rojo azul y blanco hechas por estudiantes siguiendo los cánones de Paul Klee.

Aunque en esta universidad se fraguó el movimiento y de aquí salieron ideas revolucionarias en el diseño (las sillas de Marcel Breuer, que además de por su diseño se hicieron populares por su comodidad; o la tetera de Marianne Brandt), solo hay un ejemplar arquitectónico con sello Bauhaus en Weimar, germen de la arquitectura moderna. Se trata de la casa Haus Am Horn, diseñada por Georg Muche:

 vía El viajero de El País. Foto: Samuel Zuder

BAUHAUS: 14 AÑOS DE EXISTENCIA

A pesar de la aceptación del movimiento, no corrían buenos tiempos políticos y la Bauhaus se trasladó de Weimar a Dessau en 1925, de donde la expulsaron en 1930. Trató de reconstruirse sin éxito en Berlín, de la mano de Mies van der Rohe. Los nazis decretaron su cierre en 1933 pero su legado ya se estaba expandiendo por todo el mundo.

¿Que por qué el régimen la clausuró? Por lo que he podido investigar, la Bauhaus «contaminaba las tradiciones al integrar estilos de países como Estados Unidos, Holanda y Francia. Por ejemplo, los teóricos del nazismo clasificaban los cubiertas planas (características de los diseños de Mies van der Rohe) como ajenos al clima del norte y típicos de oriente, particularmente de los judíos…»

EL NUEVO MUSEO DE LA BAUHAUS DE WEIMAR

Uno de los epicentros culturales de Weimar es la plaza del Teatro Nacional Alemán, reconocido fácilmente pues lo preside el histórico monumento Goethe-Schiller. Además, este espacio es mítico pues fue donde en 1919 se redactaría la primera constitución democrática de Alemania.


Frente a él se encontraba el antiguo Museo de la Bauhaus (foto superior: hoy reutilizado como Museo de la República), que ha cedido toda su colección al nuevo Museo Bauhaus. Una construcción de la arquitecta Heike Hanada, profesora en la Universidad Bauhaus de Weimar y gran admiradora de Mies van der Rohe.

Bénedicte y yo también quisimos aportar nuestro granito histórico al lugar, brindando con un helado tras nuestro jubileo bauhausiano… 😉

 

Fotos por reharq* salvo especificación en pie de foto. Septiembre 2016.
Fuentes consultadas: La Vanguardia, 20 minutos, Wikipedia, Viajando.travel, Universidad de Weimar y Traveler.

 

 

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