¿Que he estado en los últimos tiempos algo missing? Razón aquí:

Hace seis meses postulé a una Beca de Turismo Patrimonial en Factoría Cultural (Matadero Madrid) y, oye, que me cogieron. Desde entonces he estado dando forma a un proyecto que tengo entre sueños desde hace muchísimos años: un programa de televisión sobre patrimonio con un enfoque similar al del blog. No negaré que ha sido una etapa dura, de muchas situaciones desconocidas, de aprender de nuevos mercados, de infinitos kilómetros (al volante, en bus, de avión e incluso se me fue tanto la olla que hasta de BlaBlaCar)…

Pero sobre todo lo ha sido de aprender y de añadir personas talentosas a mi vida. De grandes profesionales generosos en sabiduría y contactos, y de pequeños grandes emprendedores que ayudan, empatizan, escuchan y colaboran. Fuerte abrazos a todos. Factoría no ha sido solo un lugar de trabajo, también lo ha sido de encuentro.

Y todo esto ocurrió aquí, en Factoría Cultural / Vivero de Industrias Creativas. Un espacio diseñado por Office for Strategic Spaces (OSS), estudio fundado por el arquitecto Ángel Borrego Cubero quien hablando sobre audiovisuales y arquitectura -y de mi sueño- en un workshop de la ETSAB me recomendó la formación en Factoría. Así que con este post, en el que recorreremos una de sus obras cierro este círculo que aún sigue girando. Lo mismo nos vemos en la tele y todo 😉

MATADERO MADRID (1924-1996) –> (2005-hoy)

El matadero y mercado municipal de ganados de Madrid era un conjunto de 48 edificios que ocupaba 165.415 m² (que traducido a la métrica popular asciende a un total 33 campos de fútbol ;-).

Desde su inicio hasta su clausura (1924-1996) el uso de las naves se fue actualizando conforme evolucionaba el consumo de carne y verdura e incluso algunas, paulatinamente, se desvincularon de los usos propios de un matadero. A partir de 2005, se inician las nuevas actuaciones para convertir el recinto en un centro de apoyo a la creación.

Y es en una sala de tamaño medio dentro de Matadero Madrid donde se asienta Factoría Cultural (2014), un vivero de industrias creativas que apoya el emprendimiento con el objetivo de contribuir al desarrollo de iniciativas emergentes del ámbito cultural y creativo.

FACTORÍA CULTURAL, 400 m² DONDE TRABAJAR CON CREATIVIDAD

Tal y como apuntan desde Office for Strategic Spaces (OSS):

Factoría Cultural es un proyecto de arquitectura reversible que potencia, sin impacto negativo, las cualidades estéticas y técnicas de la arquitectura existente de Matadero Madrid, patrimonio de arquitectura industrial. El proyecto es quizá típico de la Europa de la crisis, y particularmente de España, donde la arquitectura debe encontrar el camino difícil entre la falta de recursos económicos y una necesidad urgente de acción. El presupuesto del cliente era muy escaso, pero las expectativas muy altas.

“¿Qué procesos modelan los espacios de trabajo modernos? ¿Es el espacio un catalizador de la creatividad? ¿Podemos programar cambios como una herramienta para la sustentabilidad?”. Son algunas de las interrogantes que anteceden la ejecución de este proyecto.

Yo veía Factoría Cultural como un espacio intencionadamente poco compartimentado, con puestos de trabajo de diferentes atmósferas para que cada viverista encontrara ‘su txoko’ (ese lugar que hacer propio, donde sentirte a gusto, creativo, concentrado…).

vía Philip Mak (gracias!)

A excepción de la zona privada, sala de reuniones y oficina, ningún espacio estaba acotado. Incluso el puesto donde trabaja el personal de Factoría es compartido y abierto, disponiéndose frente a la puerta de entrada.

Esos volúmenes cerrados organizan el espacio, dirigiendo los flujos que circulan alrededor, creando una gradiente, desde amplio a compacto, desde animado a silencioso, que ayuda a ofrecer una variedad de espacios de trabajo, con una capacidad para 120 personas.

 

INTERVENCIÓN EN PATRIMONIO INDUSTRIAL A BASE DE PINO SIN TRATAR Y POLICARBONATO

Factoría Cultural está conformada con apenas dos materiales: pino sin tratar y policarbonato multicapa. El primero sirve tanto para levantar una estructura interna (que separa dos pisos, unas gradas y divide horizontalmente el espacio) y el segundo envuelve el proyecto y aísla visualmente las estancias cerradas.

En el siguiente vídeo aparecen imágenes del proceso constructivo combinadas con la filosofía de Factoría gracias a un repor que hicieron en el programa de rtve ‘Aquí hay trabajo’:

vídeo vía

He leído que durante el proceso de diseño se investigó una intuición espacial: que el trabajo creativo se desarrolla mejor en entornos que no parecen completamente terminados… Desde mi experiencia, he de decir que la productividad y la creatividad son distintas. Me explico.

Alternaba mi oficina de Bilbao (ventanal, orden perfecto, silencio, silla cual directivo…) con este espacio atrapado en medio de un cambio, con sillas de diseñito y/o de casa de abuela, escuchando los procesos de los compañeros, con un algo en el aire que invita a colaborar… era todo como menos rígido… y las ideas volaban más libres pero la productividad disminuía (también te diré). Ojo, que la distribución actual de las oficinas de grandes compañías va en esta línea, así que ese estudio iba muy bien encaminado… y todo es cuestión de adaptación si la mejora lo merece.

Y entre estudios, mucho ingenio, planificación… surgieron diferentes estrategias para ahorrar presupuesto hasta en los más pequeños detalles: la madera empleada para los apliques de luz, que se compone de los cortes sobrantes de la estructura, generó un sistema de absorción del sonido colaborando a mejorar las condiciones acústicas de la sala.

Y lo cierto es que pese al gran número de personas compartiendo espacio nunca se sentía barrullo. Donde sí había cierta dificultad de audio era en el espacio destinado a aula -planta superior-, supongo que por aquello de que el sonido se desplaza de manera esférica, o sea, hacia todos las direcciones y quizás allí concurre parte del trasiego de la parte baja.

 

El proyecto arquitectónico de Factoría Cultural se trata, pues, de una propuesta financieramente responsable (105 euros/m²) y socialmente sostenible que ha logrado un gran impacto social con un mínimo presupuesto. Por todo ello, ha recibido la Mención Especial Premio COAM 2015, ha sido nominado al Premio Europeo de Arquitectura Mies van der Rohe 2015 y ha sido parte de “Unfinished”, el proyecto premiado con el León de Oro en La Bienal de Venecia.

 

Ese ambiente creativo envuelto de arte y construcción low tech también hace que sea uno de los atractivos del Festival de Arquitectura Open House Madrid (del que formé parte de su equipo gestor la pasada edición), donde el propio Ángel Borrego es quien suele explicar el lugar. Así que si quieres descubrir Factoría desde el punto de vista histórico y de la arquitectura, stay tuned a la edición de 2018 Open House Madrid.

Factoría es una espacio especialmente diseñado para tejer redes con otros profesionales. Se puede usar como co-working previa cuota u optar, al igual que lo hice yo, a una de las becas (que además incluyen formación y asesoramiento). Y, por cierto, todos los jueves a media tarde (con entrada libre) es #foroexpertos un espacio donde profesionales muy bien posicionados y talentosos comparten experiencias. Recomendable! 😉

ARTE EN LA ANTIGUA CÁMARA FROGORÍFICA DE MATADERO MADRID

Junto a Factoría Cultural se sitúa el espacio de Matadero Madrid que mejor consigue retrotraerte a la época donde estos muros fueron testigo del sacrificio de animales para el consumo humano. Se trata de la antigua cámara frigorífica que acoge regularmente el programa artístico de exposiciones Abierto x Obras.

Esta sala conserva su aspecto original y las huellas de un incendio sucedido en los años 90. Mediante una intervención mínima de conservación y consolidación de elementos se ha mantenido el carácter íntimo de este espacio, característico por su estructura diáfana de arcos volados y columnas.

Teresa Solar “Cabalga. Cabalga. Cabalga” en AbiertoxObras del 16 febrero 2018 al 29 julio 2018.

Puesto que da entre miedo y paz, es un espacio que no deberías perderte 😉

Fotos por reharq salvo especificación en pie de foto. De octubre 2017 y marzo 2018.
Fuentes: Matadero Madrid, Dis-up, Factoría Cultural, Arquitectura Viva y ECO-NOMIC ARCHITECTURE.
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