Teatro de Mérida, espectáculo puro.

Hola, me llamo Libe y soy adicta a los espectáculos en vivo… :-p 
He
“probado de todo”… En deportes: fútbol, baloncesto, pádel, tenis
(ama, ¿para cuándo Roland Garros?), rugby, carreras de caballos… incluso
boxeo. Porque a pesar de no tener la opción de ojo de halcón o ‘moviola’, la
energía que se respira en este tipo de encuentros lo compensa. Además, se ríe,
se come, se bebe, se vibra, algunos incluso lloran… antes, durante y después
del partido. 
Conciertos de todo tipo: clásica, rock, pop, heavy (esto no me lo
tengas en cuenta, conste en acta que lo hice sólo y exclusivamente por
amor…). Además de ópera, ballet, teatro, circo, musicales… No recuerdo un
cumpleaños de los últimos años que no incluya unas entradas a un espectáculo. Vamos, que mis
‘regaladores’ no lo tienen nada complicado.

Tesmoforias de Aristofanes_festival teatro merida_blog

Pero de todos los escenarios, me
quedo con el Teatro de Mérida y su Festival. La primera vez que fui, sentí eso
que no creía que un espectáculo podía producir: “piel de gallina”…
Así que tuve que volver una segunda vez -la que hoy os cuento-, y no descarto
una tercera.

reharq_teatro de merida_patrimonio_festival teatro clasico_2013

La idea inicial era asistir al 59 Festival Internacional de Teatro
Clásico de Mérida 201
3 y ver Hécuba, de Eurípides, atraída por las brutales
críticas que estaba teniendo, pero por fechas no pudo ser, así que finalmente
disfruté de la última función de una chistosa adaptación de las Tesmoforias de
Aristófanes. 

Y, a la mañana siguiente durante la visita a plena
luz del día, el Teatro nos sorprendió engalanado para la siguiente función:
Los Gemelos de Plauto. Sin duda alguna, una forma diferente (y a todo color)
de ver el Teatro.

DESDE EL AÑO 15 a. C.

El Teatro romano de Mérida fue construido entre los años 16 y 15 a. C., y recuperado a principios del siglo XX. Hasta entonces, lo único que no se encontraba enterrado bajo toneladas de tierra y escombros eran los siete cuerpos de las gradas superiores o summa cavea, razón por la cual los emeritenses bautizaron aquellas ruinas (que es lo que eran) como ‘Las Siete Sillas’.

ruinas_teatro merida_fuente loslugarestienenmemoria
El Teatro romano de Mérida se construyó aprovechando la ladera de un cerro, en hormigón (opus caementicium: cal, cantos y arena de río) forrado de sillares, y sus modificaciones a lo largo de la historia han sido continuas.

La cavea media era el lugar que ocupaban las categorías intermedias.

En la cavea ima se acomodaban los caballeros de la ciudad. Delante de la cavea ima vemos tres gradas más anchas y bajas (en las fotografías con sillas de plástico y fundas), donde los magistrados y sacerdotes de la ciudad disfrutaban del espectáculo sentados en sillas móviles.

teatro romano merida_cavea_las siete sillas

teatro de merida_gradas_escenario_proscenio

El escenario (proscenio rectangular o pulpitum) estaría
cubierto de madera originalmente.

El frente de la escena (scaenae frons) es la parte más
espectacular y característica del teatro, está estructurado en dos cuerpos de
columnas. Todo se eleva sobre un podio decorado con ricos mármoles. En el
frente escénico se encuentran tres vanos por los que accedían los actores al
escenario: el central, la valva regia, rematada en dintel sobre el que se
asienta la estatua de la diosa Ceres (o Livia, la mujer de Augusto,
deificada) y dos laterales –valva hospitalia-.

ceres_livia_valva regia_teatro romano

Tras el muro del frente escénico se desarrolla un amplio
jardín porticado
cerrado por muros con hornacinas que fueron decoradas con
estatuas de miembros de la familia imperial. En el eje de este pórtico, en
línea con la valva regia y el espacio sagrado de la ima cavea, se halla el aula
sacra
, un pequeño espacio sagrado con una mesa de altar donde se honraba a la
figura del divino Augusto. 

Este jardín, son las vistas que se disfrutan desde el bar donde muchos aprovechamos para
tomar algo antes de dejar atrás el Teatro, aún invadidos por la magia tras
acabar la función
.

teatro de merida_patrimonio_festival teatro clasico_2013_jardin porticado

_festival teatro merida_blog_bar

ARQUEOLOGÍA Y ‘RECONSTRUCCIÓN’
El arqueólogo José Ramón Mélida, en colaboración con
Maximiliano Macías, en 1910 llevó a cabo una de las excavaciones arqueológicas
de mayor envergadura hasta el momento, con el fin de hacer una ‘restauración’ por anastilosis (técnica de reconstrucción de los bienes arqueológicos o
arquitectónicos que se encuentran en ruinas, por medio de la utilización de los
materiales propios del monumento que se hallan derribados próximos al sitio
arqueológico o edificio
).
A partir de 1921 (por el arquitecto Gómez Millán) comienza
la labor de levantar la ruina con los elementos que Mélida había encontrado en
su excavación y su disposición según algunos diseños que él mismo había dibujado para
tratar de identificar cada pieza y el lugar donde correspondía.
En 1933 el arquitecto Aurelio Gómez Millán finaliza la
escena del teatro y, desde ese año comenzó a albergar el Festival de Teatro
Clásico de Mérida
, que yo disfrutaría por primera vez en
2010 y que te RECOMIENDO que no dejes pasar la oportunidad de asistir.

ceres_livia_valva regia_teatro romano_augusto

teatro de merida_patrimonio_festival teatro clasico_2013

En los años 40, el arquitecto Félix Hernández Gutiérrez
llevó a cabo labores de consolidación de la estructura del teatro y el derribo
de la intervención de Gómez Millán ya que consideraban que había
empleado los materiales de forma arbitraria y éstos eran poco adecuados con la
realidad del edificio…
En 1962 se retomaron las obras (con la dirección de José
Menéndez Pidal) y en 1979 se dio por finalizada la reconstrucción del Teatro. 
Esta restauración (reconstrucción) impidió que se hiciera un
estudio del teatro desde sus inicios a la actualidad al destruir parte del
yacimiento, además de estar fundamentada en ‘supuestos’ ya que no se
disponía de ninguna fuente que asegurara cuál era el estado inicial del escenario. 

Aun
así, y teniendo en cuenta los medios arqueológicos de la época, esta
reconstrucción (acertada en un tanto por ciento e interpretada en el resto) ha permitido que una ruina llegue a nuestros días en su máximo
esplendor y llena de vida.

MÁS MÉRIDA.
Desde aquí mis felicitaciones al Consorcio Ciudad Monumental de Mérida por la
increíble labor que hacen por conservar, proteger y dar a conocer su
patrimonio. Mención especial a Bruno Franco, uno de sus guías, por mantener el
entusiasmo en su discurso a pesar de los 40 y pico grados, ‘aguantar’ a una blogger
como yo, por ser ameno y muy profesional.
Pero si lo que quieres es seguir viajando (sin pasar calor) por Emerita Augusta, te invito a teletransportarte al
Templo de Diana y su reciente, a la vez que polémica, intervención de su
entorno.

Templo de Diana_reharq_Mérida_patrimonio

Disfruta de estos días de vacaciones, ¡que te los mereces!
Un abrazo,
Libe




Y a ti, ¿también te flipa tanto este Festival, o ‘son ideas mías’? 
Si aún no has asistido, el programa de 2014 también promete…
Pd: la espinita de Hécuba me la quité en diciembre en el
Teatro Arriaga (Bilbao). Si aquí me ENCANTÓ, no puedo ni imaginarme lo que
hubiera sido verlo en Mérida… 😉

Fuente RECOMENDADA: Libro Historia de la arquitectura restaurada. De la Antigüedad hasta el Renacimiento. Autor: José Ramón Saraluce Blond.

Fotos por reharq* en agosto 2013 salvo la fotografía histórica vía.
En reharq* no practico ni creo en ‘el corta-pega’. Valoro los trabajos de investigación, las fotografías y las opinones de los demás como si fueran las mías. Por eso siempre, nombraré y recomendaré la fuente, en el caso de que me base en material que no sea de mi propia autoría. ¡Haz tú lo mismo si tomas contenidos de este blog! 🙂
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4 comentarios
  1. nacho san marcos
    nacho san marcos Dice:

    Fantástico Libe…¡¡¡ Es muy interesante ver cómo un teatro romano, o griego, para el caso da igual, se adapta a los eventos actuales veinte siglos después.. Sin duda que los trabajos de reconstrucción en el Teatro de Mérida, han sido modélicos siempre, por lo que hoy ha recuperado no sólo su función, también lo esencial de su forma. En ese aspecto creo que el camino es la anastilosis, pues otro resultaría excesivamente chocante. Y las posibles interpretaciones pidalianas ( siempre tiene controversia una restauración monumental) casi podemos considerarlas como pecados leves. Sobre la intervención en Diana…hay mucho debate

    Responder
    • libe
      libe Dice:

      Nacho, qué bien volverte a ver por aquí!

      Efectivamente, 'peccata minuta'… Sin duda alguna hubo espacio (comprensible para la interpretación en 1910, otra historia es que hoy con los avances que hay se sigan haciendo 'reconstrucciones sin ningún tipo de fundamento'… Como bien dices, no hay restauración monumental sin controversia.

      Gracias por tu aportación, 🙂
      Libe

      Responder
    • libe
      libe Dice:

      Gracias, Consuelo. Cuánto me alegra que te haya gustado el post.

      Además de por muchos otros motivos, el blog tiene un gran efecto beneficioso en mí, y es que 'me obliga' a revivir momentos emocionantes como este en el Teatro de Mérida que ya tenía algo olvidados…

      Gracias por animarte a comentar!
      Un abrazo,
      Libe

      Responder

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